ANALIZAR LA SITUACIÓN
Tratar de ver la situación "desde fuera".
Evaluar lo positivo y lo negativo de la situación.
Tratar de olvidar las palabras. Centrarse en los hechos.
Ayudarse de alguna persona de confianza (pocas, y a ser posible,
cualificadas).
TOMAR UNA DECISIÓN
Evaluar las consecuencias de las distintas decisones posibles.
No
suele existir la decisión "ideal". Hay que buscar la "menos mala".
No
engañarse a sí mismo con esperanzas vanas.
Toda decisión conlleva consecuencias no deseadas. Es necesario asumirlas
también.
Recordar que si no se hace nada, las cosas suelen empeorar.
Se
debe tomar una decisión propia. Con independencia de lo que decida la otra
parte.
ACTUAR
La
mejor decisión es inútil si no se lleva a cabo.
Una
vez tomada una decisión. actuar cuanto antes. Mantenerse firme en ella.
Hay
que centrar la mirada en el futuro. El recuerdo del pasado sólo suele
servir de lastre.
Concentrarse en llevar a cabo la decisión. Evitar palabras y actos que no
contribuyan a ese fin.
No
perder el objetivo: consiste en lograr una situación mejor para uno mismo,
no en destruir al "contrario".